La sociedad del Desconocimiento
Con el paso de los años crece la sociedad, cambian las técnicas de estudio, emergen nuevas profesiones, aumentan y varian las enfermedades y con la misma dirección se inventan nuevas medicinas y técnicas de curación. Las nuevas modalidades en leyes asumen la información como un derecho al que se le da aparente preponderancia. La pregunta serría: ¿Es eso verdad? ¿Se cumple cabalmente con esa ley? Al revisar y estudiar los adelantos en telecomunicaciones debería ser así. Modernos satélites de transmisión, teléfonos celulares con cámaras de video de alta resolución y con opciones de envíos de mensajes de texto con imágenes multimédia son solo algunas de las nuevas y ventajosas opciones con que cuenta la humanidad en estos tiempos modernos. Sin embargo, y contradictóriamente cierto, se observa gran desinformación y desinteres en la gente por conocer la procedencia de las cosas. De donde vienen y cuanto costó tenerlas o poseerlas, no parece ser el tema de interés común en la gente. Pareciera que vivimos mecánicamente solo para comprar y gastar sin pensar en el daño que nos pueda causar cualquier producto obtenido, solo por el simple hecho "mantenerse a la moda" o por simplemente aparentar... simple vanidad. Otro de los medios de comunicación e información que poseemos a la mano pero no le damos el correcto uso es la televisión. Este pequeño aparato se ha convertido en una especie de enemigo obligatorio que bebemos tener en casa. El mismo nos sugiere en que gastar nuestro dinero, como, cuando, donde y con quien hacerlo. Que debemos comer, que ropa usar y hasta como deberíamos hablar. Se ha convertido en un aparato moderno tan nocivo que solo basta con mirar un rato la programación de los canales comerciales para comprobarlo. Sus "parrillas" están actualmente repletas de programas de chismes, novelas y programas dirigidos por homosexuales que sin ocultar su tendencia sexual hacen del shows un espectáculo de muy mal gusto, inapropiado desde el punto de vista ético y moral y para colmo, en horarios infantiles. Por si fuera poco, otro de los ingredientes fácilmente palpables son las lineas editoriales impuestas por los dueños de los medios, quienes en su mayoría no son periodistas sino inversionistas que protegen su capital y por ende, no se ven atados a ningún código de ética, manipulando la información a su gusto, reseñando solo lo que les convenga y amordazando a los verdaderos licenciados en la información, obligandolos a escribir, reseñar y hablar solo lo que ellos dictan en su linea. Esto cercena, recorta y mutila las informaciones haciendo mas difícil que el pueblo esté realmente enterado de los acontecimientos informativos. Con "medios de comunicación" que "informan" de esa manera podemos entender porque se nos llama: "LA SOCIEDAD DEL DESCONOCIMIENTO"













